miércoles, 7 de enero de 2015

Un Martini Rosso por favor!

Por: Samuel Padilla


Hoy os traemos el último anuncio de Martini. Que sin duda es digno de comentar. No sé si la intención de los publicistas sería lo que vamos a narrar a continuación, si piensan todo esto, o simplemente lo hacen sin darse cuenta.
Primero aclarar que la bebida Martini es más famosa en el resto del mundo que en la propia Italia. Aquí son pocos los que beben Martini. Pero fuera se vende bien, muy bien. Algunos confunden el Martini Blanco como la bebida preferida de Bond, James Bond, pero lo que bebe él es Vesper, un cocktail que se hace con tres medidas de Gordon's, una de vodka, media de Kina Lillet, agitándose bien hasta que esté helado, y añadiéndole una peladura de limón.
Bueno a lo que vamos, el anuncio. Está rodado en Roma, Ciudad Eterna. Ya este hecho hace del anuncio fabuloso. Roma ofrece un decorado perfecto para cualquier cosa. Hay que ser muy torpes para grabar algo allí y que no salga bien. Como la última película italiana oscarizada, La Grande Belleza, que si le quitas Roma le quitas todo, porque del contenido prefiero ahora no hablar. 
Cómo veis el anuncio empieza con un hombre misterioso con un sombrero que deja algo bajo la copa que acaba de tomar, en una terraza de una bar. La camarera, encarnada en Cenicienta,  sale y mira debajo del vaso el mensaje de "Inicia el deseo" .
Con expectación se asoma a la esquina y la mano de un hombre, como no, la coge para liberarla y comienza a correr por las calles de Roma. -Porque el hombre es el que te libera, ¿no?. 
El hombre del sombrero, sigue la carrera de todos los que buscan el deseo, como un Dios masculino que guía el destino de todos. Con sus gestos hace que las cosas sucedan. 
En medio de la carrera por alcanzar los deseos, nuestra Cenicienta es parada por la autoridad, representada en un Carabinieri, que con un gesto, a mi parecer violento, la libera del delantal y la pone un abrigo. Oh! que bonito! La figura del poder masculino es el que decide de nuevo el autorizar o no la libertad de Cenicienta. Una vez equipada de libertad, y abrigada, otra mujer le da una rosa blanca, para que lleve consigo la belleza, la cual abandona nada más llegar a la estación para cambiarla por una maleta. Claro está, sabemos que las mujeres viajan con millones de cosas inútiles en la maleta y viajar solo con la belleza de una flor, como que no. 
Se monta en un tren súper espacial -a lo mejor el publico cree que los trenes son así aquí, nada más lejos de la realidad- y se va. 
El machismo -iba a escribir soterrado- pero creo que de soterrado no tiene nada, está a flor de piel. El anuncio no tiene desperdicio. A lo mejor exagero, puede ser, o tal vez no. Pero creo que queda claro, que estamos de nuevo ante el cuento de Cenicienta que se libera de su yugo por lo masculino. 
Sabiendo esto creo que me voy a servir una copa de Martini Rosso, que es un aperitivo fabuloso, con la consciencia de que como hombre nunca estará la intención de autoridad de frente a la belleza de lo femenino.
Salud!

1 comentario:

  1. Para mi que la chica/camarera Martini corre detrás del acanallado que se va sin pagar, esperando cobrar. Que sino, se lo descuentan a ella de su porco y misero sueldo. Carmen

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