miércoles, 18 de marzo de 2015

LA MENSTRUACIÓN

Por: Inspiración Femenina


Mucho se habla, mucho se especula sobre los logros de las mujeres en cuestiones de igualdad y de reconocimiento como seres con las mismas capacidades que un hombre. Pero hay un tema que todavía es tabú entre hombres y mujeres, y es la menstruación.
Quizás si la mujer viviera este acontecer biológico con más naturalidad, los hombres terminarían por aceptarlo como lo que es, uno de los aspectos que define a la mujer como mujer, así de simple.
Pero nuestro rechazo a la menstruación se hace cada vez más patente, aun cuando abogamos que se nos acepte en esta sociedad, la misma mujer no termina por aceptarse en lo que es.
Tal vez es bueno que vayamos al probable origen del problema, y es que se nos ha transmitido hasta la saciedad que el hecho de menstruar es un castigo Divino; es el estigma que nos marca como las descendientes de Eva, la que desobedeció a Dios.
Y aunque parezca mentira, esta culpa la hemos llevado a cuestas durante milenios y el hecho de ocultar nuestra menstruación a los ojos de los demás es prueba de ello. Cierto es que la religión nos ha transmitido de una u otra manera que el periodo de menstruación era desagradable a los ojos de los hombres, que éramos impuras en esta época y debíamos ocultarnos lo más posible.
Y cualquiera diría que en esta época en la que las mujeres somos libres, directoras de empresas y casi dueñas de nuestra vida, esas concepciones al respecto de nuestro propio cuerpo habrían cambiado… pero no es así. Ahora nos quieren hacer creer –y nos lo hemos creído- que la menstruación es un estorbo. Nada más hay que ver las campañas publicitarias de las toallas sanitarias para darse cuenta de que lo que en realidad queremos es que nadie se de cuenta de que estamos en “esos días”.
¿Nos sigue dando vergüenza que sepan que menstruamos? ¿Es que todavía queda alguien que dude que las mujeres sangramos y se lo tengamos que ocultar? ¿O es que dentro de nuestras consciencias aun no estamos liberadas? No nos hemos dado cuenta de que este secretismo ayuda a seguir manteniendo la discriminación.
Existen campañas para educar a las niñas y mujeres en las nuevas técnicas que se han desarrollado para inhibir la menstruación, les llaman “los beneficios de no menstruar”, y los pintan como una manera fantástica de deshacerse de un incomodo estorbo. Entre sus supuestos beneficios citan: liberarse de esos desagradables cambios en las emociones, poder disfrutar más de las vacaciones, tener un rendimiento más alto en los deportes o en el trabajo…
Parece ser que, ahora, el no tener la menstruación, está muy relacionado con motivos económicos.
Según recientes estudios se sabe que el ausentismo laboral y escolar de niñas y mujeres durante el periodo menstrual es bastante alto, y con este ausentismo la economía se reciente. Pero lejos de adaptar la situación para que la mujer se sienta más cómoda durante esos días, lo único que se les puede ocurrir es nada más y nada menos que eliminar el periodo menstrual de las mujeres. Y lo peor de todo es que las mujeres entramos al trapo.
Como ya hemos dicho otras veces, al haber estado esclavizadas durante tanto tiempo nos ha hecho creer que lo que es libre de verdad es lo masculino, y queremos ser como ellos para sentirnos libres. ¿Pero a costa de que?
La humanidad necesita urgentemente de nuestro aporte como mujeres, y como mujeres tenemos que aceptarnos.
A ver si nos damos cuenta de una vez por todas de que somos mujeres. Que una vez al mes tenemos la menstruación –cuando estamos en época fértil-. Que la menstruación no es un estorbo, es un acontecimiento puramente biológico, que además tiene un complicado desarrollo a nivel hormonal y cerebral. Que nuestro cuerpo es perfecto y que será por algo que lo tenemos.

Nuestra salud y la de toda la humanidad se puede ver beneficiada si reconocemos esto.

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